
Los sobrevivientes de Ananké guardan semejanzas con nosotros, lo hacen también bajo lo inevitable, inspirando lo ominoso que trae el destino para transformarlo en la nobleza y generosidad que siempre nos hizo ser, ello lo da la tierra. Muchos hechos inevitables, los que la naturaleza engendra, se desgastan por nuestro paso y van extinguiéndose con el del tiempo, son vitales para comprendernos y entender todo lo que nos engloba, lo inexorable nos acompaña desde que nacimos o desde que la memoria de lo humano existe. A pesar de ello, creamos situaciones o acontecimientos inevitables que los sustituyen y asi prescindir de aquellos, sólo por arrogancia, por poder, por dominación, que también el tiempo sepultará, pero nadie más que el tiempo. Inevitables son las tormentas que, con esta sequía, llevamos meses sin ellas, las riadas que ensanchan sus cauces y que riegan las fértiles vegas aún sin conquistar, también es querer…
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